Retos para este curso

 



 

Los días antes de comenzar un nuevo curso son siempre días de inquietud y expectación. Daniel Cassany lo describe muy bien en el comienzo de El arte de dar clase. Después de anotar el testimonio de una maestra a punto de jubilarse, a la que siguen temblándole las piernas antes de entrar al aula el primer día de clase, afirma: “…cada curso, en el momento de entrar en clase por primera vez, sentimos cierta angustia. Estoy atacadísima, dice una amiga. Nos calmamos a medida que descubrimos las caras expuestas del alumnado. Y sigue pasando, aunque lleves muchos años de docente. Es como el estreno de una obra de teatro” (Casanny, 2021, p. 15).

Para mí, este curso comienza con más incertidumbre y preguntas aún, ya que, después de tres semestres en línea, vuelvo a la presencialidad, pero híbrida. Tengo que decir que noto bastante desmotivación y falta de ilusión entre los compañeros de español de mi centro ante este nuevo comienzo. Sin embargo, yo pienso que la pandemia es una gran oportunidad para los docentes, y no solo porque de repente tuvimos que mejorar nuestra competencia digital sí o sí, sino porque a muchos nos ha llevado a reflexionar sobre nuestra práctica docente y a plantearnos muchas preguntas necesarias sobre qué significa realmente lo que hacemos y si de verdad estábamos en el camino correcto. Mi forma de mirar la enseñanza y de mirar a los alumnos ha cambiado mucho y sin la pandemia no creo que estuviera cursando en este momento el máster.

Además de adaptarme e intentar sacar el máximo provecho a esta nueva forma de dar clase, me marco tres objetivos principales para este semestre:

1) El primero está relacionado en realidad con lo anterior y tiene que ver con la adopción de la autorreflexión como forma de seguir profundizando en mi práctica docente y mi desarrollo profesional. La actividad obligatoria de esta semana de la asignatura de Planificación de clases y cursos en ELE, (que consistía en completar la Parrilla del perfil del profesor de idiomas, European Profiling Grid, y analizar los resultados), y la lectura de Underhill (2000) sobre la diferencia entre lector, profesor y facilitador me han llevado a reflexionar mucho sobre mi labor como profesora, mi evolución desde que comencé a dar clase de secundaria (claramente como lectora) y mi necesidad de evolución profesional. Creo que la autorreflexión, de forma sistemática y ordenada, puede ser de mucha utilidad para mí en este momento. Este blog es un primer paso.

2) El segundo objetivo, relacionado con la asignatura de Procesos, es profundizar en el uso de estrategias para fomentar la motivación de los alumnos. Dörnyei (2001) considera que el 99% de los alumnos que estén de verdad motivados conseguirá un dominio aceptable de la lengua independientemente de su aptitud o sus características cognitivas, mientras que sin motivación es improbable que hasta los alumnos con más aptitud perseveren lo suficiente como para lograrlo.

 3) El tercer objetivo es incluir más actividades de mediación. En julio tuve la oportunidad de asistir virtualmente a un curso del Instituto Cervantes sobre mediación a partir de las nuevas propuestas del Companion Volume. Cuando impartía clases en secundaria, en los manuales alemanes era muy habitual encontrar ejercicios dedicados a la mediación (según la versión del MCER, por lo que estaban centrados en la mediación de textos), sin embargo, en los manuales de español de los negocios que utilizo ahora no se le presta ninguna atención. Teniendo en cuenta que trabajo con alumnos de Empresariales Internacionales, creo que trabajar la mediación en todas sus vertientes (de textos, de conceptos y de la comunicación) es de vital importancia para que desarrollen su competencia intercultural.

Referencias:

Casanny, D. (2021). El arte de dar clase (según un lingüista), Barcelona: Anagrama.

Dörnyei, Z. (2008). Estrategias de motivación en el aula de lenguas, Barcelona: Editorial UOC (edición original: (2001) Motivational Strategies in the Language Classroom, Cambridge: Cambridge University Press).

Underhill, A. (2000). La facilitación en la enseñanza de idiomas, en Arnold, J. (ed.) (2000). La dimensión afectiva en el aprendizaje de idiomas, Madrid: Cambridge University Press/ Edinumen. (pp. 143-158)

Fuente de la imagen: pixabay.com

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